Asfixia


Reina de todas mis noches, no dejes de dolerme.

Por lo que más quieras, no permitas que la paz se postre definitivamente entre nosotros. Grítame, enfádate, ódiame pero ámame sutilmente… No tanto como para destruirme ni tan poco como para arrullarme.

Te confieso; soy amante de tu drama y fanático de la lectura de tus gestos. Soy un aprendiz incansable de tus mensajes subliminales, de tus silencios y tus gemidos. Te respiro en cada beso y te exhalo en cada orgasmo.

Te confieso también que me dueles bastante. No es reproche, adoro tus maltratos más consciente que inconscientemente.

No creas que no me doy cuenta de cómo afilas tus palabras asesinas que cortan los pilares que sujetan a mi autoestima.

No dejes de doler, pero tampoco des por ganada está guerra.

No, mi cielo; cuando pienses que estoy dentro estaré fuera.

Cuando pienses que estoy quieto, estaré planeando mi fuga.
No dejes de dolerme, pero baila conmigo esta coreografía interminable lucha de poderes.

Está asfixia alternativa que me regalas me da vida, vida mía.


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