Espiral


Ahora entiendo tanto, mi reina.

Les compraste la mentira también.

Piensas que cuando indago en la idea de que tengamos un futuro junto, me emociona.

Pero todo lo contrario, cuando te veo en mis mañanas me maldigo, pero lo asumo.

Querer, reina mía. Es más tormenta que calma,

Querer es más herida y menos sanación.

Querer es menos caricia y más bofetada.

Querer es sádico y sangriento, es macabro.

 

Me ofende que pienses que quiero enamorarme, de hecho, lo detesto.

Me enfada que pienses que te quiero a mi lado, por mi… Por mi lárgate.

Por mi, vete más lejos de lo que jamás te fuiste.

Por mi, vete a la mierda, o a la chingada.

 

Por mi, no vuelvas a llamarme y no te aparezcas en mi vida con tus malditos ojos azules que me rasguñan la cabeza por dentro.

El problema, vida mía, es que desde que nos dijimos por primera vez “hola”, ya era demasiado tarde para tomar desiciones. Demasiado tarde para escapar. 

Estamos en una espiral que duele. Estamos en un camino repleto de espinas donde la única salida es un precipicio lleno de más espinas, con una caída impredecíblemente profunda.

 

Por mi vete, pero no puedes. Y yo, yo no quiero.

 

No quiero irme porque no va conmigo, me gusta lo que lastima y por eso me quedo.

Cuando la vida me da golpes, se los regreso aunque sea inútil, aunque no sirva de nada.

El dolor, también es vida y me encanta la vida, aunque sea una perra.

 

No va conmigo no tirarme a la mierda.

No va conmigo no ponerme borracho.

No va conmigo estudiar la carrera que puedo, la que no me da miedo, la carrera que asegura un futuro.

Prefiero estudiar algo que me apasione aunque me pinte un futuro obscuro. Y es lo que hice, por eso tengo que escribir gratis. 

Si, cielo. Perdón que te lo diga pero eso es lo que nos hace distintos. 

Yo abrazo el miedo mientras tu le huyes.

Te escondes en tu habitación esperando a que se vayan los fantasmas, y yo me voy a correr todos los días a perseguirlos.

A mi la música me mandó al psiquiatra, los tatuajes casi me matan en las olas del caribe, y casi me muero atropellado por una estúpida llamada. Pero mira, entre más cerca he visto a la muerte, más vivo lo vivo.

 

Por eso te repito que no, no quiero quererte, porque me va a doler. Nos odiaremos, ya verás. Será finito, y lo sé.

Pero no tenemos opción, yo por suicida y tu por ciega.

 

Me ofende, bebé, que me mires como un idiota afortunado por haberte conquistado.

No es así, el conquistador no fui yo, fue la tragedia. La conquistada no fuiste tú, fueron nuestras almas.

La historia no es feliz, nada de eso. No es miel, no es paz. Es dolor, es inseguridad, es sexo, es mentira. El amor es blanco por fuera pero duele y mata, como la cocaína… Raspa.

 

Cuando te diga que te quiero, mi cielo, no lo tomes a bien… Estoy jodido.

Cuando te de la mano es que estoy atrapado.

Cuando te de un beso es que me asfixio.

Cuando te de una caricia, es que me estoy desvaneciendo.

Cuando penetre tu vagina, cariño, es porque estoy muriendo.

 

No me insultes con tu “vamos paso a paso”.

El amor es una explosión caótica incontrolable, entiende.

Es pánico, es holocausto, es lluvia ácida.

No te tortures con pasos, enfrentemos esta maldición con dos cojones.

Con el peso de ambos, aviéntate conmigo para que caigamos juntos, al menos mientras nos soltamos.

 

No me insultes con tus ideas de que quiero ser tu novio.

No quisiera ser ni siquiera tu amigo, pero estoy atado, me importas porque me importas, no porque quiera que me importes.

¿De verdad me crees que me importan tus problemas insignificantes? Por supuesto que no.

Me importa cómo te sientes, me importa cómo lo vives, me importa cómo sonríes, me importa que seas feliz, pero sobretodo, que seas más grande.

 

Me importa que seas enorme y que logres tus sueños. ¿Sabes por qué me importa?

Porque estoy enfermo, estoy contagiado de esa mierda que llaman amor.

No es voluntario, mi niña. No te crezcas tanto.

 


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