El año más maravilloso de mi vida, ha sido una mierda.


 

Es fácil dar gracias por lo que te ha dado la vida, pero he encontrado una herramienta particularmente útil. Los estúpidos recuerdos de facebook, “un día como hoy”.

Precisamente un día como hoy, pero del 2016 me desperté entre incrédulo y aterrado en Madrid, con mi “familia española adoptiva”.

Una nueva etapa comenzaba y estaba a punto de cumplir 29. Comenzaba la recta final de la segunda década de vida en mi ciudad favorita, ahora si me mudé, ahora si me agarré los hue… pantalones, mis maletas y me largué.

Este no es un mensaje más de agradecimiento a la vida. Dar las gracias a la vida en una red social es… ¿Patetico? Así lo veo yo.

Este es un mensaje para compartir que el año más maravilloso de mi vida, ha sido una mierda.

Comenzó cómicamente con la elección de Trump.

¡Hazme el fabrón cabor!. Súmale a mi paranoia e incertidumbre este suceso de terror.
Siguió con la aparente eterna espera por los papeles para trabajar en España y el comienzo de un trámite desgastante.

Ahora, súmale mi invisibilidad en la sociedad española, me refiero a que tengo cara de español y comenzar una conversación se complica – hacer amigos, conocer gente- y más cuando tienes el ego lastimado porque estás desempleado y tienes poco dinero en la cuenta.

¡PUM! Se divorcian mis padres.

¡PUM! Se muere el tío Beto.

A veces la vida te da golpes, pero a mi me agarró de tambor.

Bueno, olvide decirles que esta ciudad me vuelve loco y me fascina.

Que conseguí trabajo y me encanta, que todos los días me levanto con ganas de trabajar y siempre me divierto más y más.

Que obtuve la residencia española.

Que viajé con mi madre por 10 países al norte y este de Europa.

Que por fin encontré una afición que no me destruye (correr).

Olvidé decirles que practiqué ese complicadísimo ejercicio de usar a la desdicha como fuente de inspiración para escribir, pero regresar voluntariamente a un estado de tranquilidad.

Olvidé decirles que ahora vivo en un departamento increíble con gente increíble de quienes aprendo todos los días.

No logré nada sólo. No hubiera hecho nada por mi cuenta. ¡Nada!

Pero tengo el mérito por rodearme de gente que me ayuda y me apoya y me estima.

Cuando tienes 20 años, la palabra que persiste es “potencial”.
Cuando tienes 30 la palabra que brota es “acción”, al menos para mi.

“Antes tenías el potencial de lograr lo que lograste hoy, pero ahora tienes la responsabilidad de actuar”.
– Mi conciencia

Este año recibí uno que otro golpe, pero siento que respiro aire más fresco, (y no me refiero a haberme mudado del DF).
Respiro por mi cuenta, soy causa y efecto.
Mis miserias son mías, no de una ex novia o de mis padres, son mías y nada más.

Igual que mis logros, son míos, igual me seguiré quejando de vez en cuando, es sano… quiero creer.

¡Que año tan cabrón!
¡Que año tan ganador!

El brillo más deslumbrante genera las sombras más oscuras.

Así, justo así fue este año de mierda.


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